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Cuadragesimosexto Día

 

 

 

Síntesis General de la Sabiduría Hiperbórea:

    En el Día anterior mencioné “una Estrategia que los Dioses Leales emplean para contrarrestar a ‘la Cultura’, arma estratégica enemiga” y expliqué la misma, por medio de una alegoría, como consistente en un mensaje carismático. Dicho mensaje perseguía dos objetivos: 1ro.: despertar; 2do.: orientar hacia la “salida secreta”, “centro”, u “Origen”; y, en aquel ejemplo particular, la “salida” se hallaba luego de descubrir “la anilla”, o sea luego de haber hecho consciente el principio del cerco. Sin embargo la segunda parte del mensaje, la Canción de A-mort brindaba, a quien la escuchara, la posibilidad de “hallar la salida”, por otras seis vías diferentes a la Oposición Estratégica, que se basa en el principio del cerco. De cualquier manera esta Estrategia tal como la he descripto, con sus siete posibles vías de liberación, responde a objetivos puramente individuales, es decir, es dirigida exclusivamente hacia el hombre dormido. Por eso ahora me toca declarar que la misma forma parte, la parte “individual”, de una concepción mayor, a la que se denomina Estrategia Odal.

           La Estrategia Odal está dirigida fundamentalmente a obtener la liberación individual del hombre, pero, en ciertas ocasiones históricas favorables, los Dioses procuran “orientar” a la Raza en su conjunto para forzar la mutación colectiva. En ese caso los “líderes”, muchas veces “enviados” por los Dioses Leales y otras veces “inspirados” por Ellos, se encargan de proyectar carismáticamente en el pueblo las pautas estratégicas, buscando reintegrarlo a la Guerra esencial. Para que tal tarea pueda realizarse con probabilidades de éxito es necesario que los “Líderes” dispongan de un elemento externo, situado en el mundo, que represente de manera irrefutable el origen Divino de la Raza. Este elemento externo debe dar prueba también del compromiso asumido por los Dioses al “inducir” a los hombres a reemprender la guerra contra el Creador y de su resolución de “esperar” los Kalpas que sean necesarios mientras ellos ganan la libertad. Por estas condiciones puede comprenderse que dicho “elemento externo” sea una verdadera Piedra de Escándalo para el Creador y sus huestes demoníacas y que todo Su Poder, o sea el Gran Engaño, esté puesto en lograr su destrucción o en su defecto evitar que permanezca al alcance del hombre. Pero, a pesar de la contrariedad que tal acción causaría en el Enemigo, los Dioses han cumplido su parte del Pacto Primordial y, con un desprecio admirable hacia el Poder de las Potencias de la Materia, lo depositaron en el Mundo y lo resguardaron de cualquier ataque para que los hombres o sus líderes carismáticos lo descubran y se valgan de su significado.

 

           La Estrategia Odal de los Dioses se halla, entonces, dirigida a lo interno de cada hombre por los “Cantos carismáticos”, tratando de despertar en ellos el Recuerdo de Sangre y de inducirles a seguir algunas de las siete vías de liberación. Pero también procura impulsar a la Raza en su conjunto para que cese de marchar en el sentido “evolutivo” o “progresivo” de la Historia y, rebelándose al Plan del Uno, en un salto inverso, trasmute las “tendencias animales” del hombre y recupere su naturaleza Divina Hiperbórea. Para conseguir este segundo propósito, ya no individual sino racial, he dicho que se dispone de un “elemento externo”. ¿Qué será, concretamente este “elemento externo”, esta “cosa”, a la que he atribuido propiedades tan maravillosas?: Se trata de algo cuya sola descripción llevaría varios volúmenes y que, en Días anteriores, he llamado “Gral”. Siendo imposible revelar aquí un Misterio que ha sido impenetrable para millones de personas, trataré, como de costumbre, de “aproximar” al mismo por medio de algunos comentarios.

           Preguntaba qué será concretamente esa cosa maravillosa llamada Gral. Empezaré por allí. Concretamente el Gral es una Piedra, un Cristal, una Gema; de esto no caben dudas. Pero no es una Piedra terrestre; de esto tampoco caben dudas. Si no es una Piedra terrestre cabe preguntarse cuál es su origen: la Sabiduría Hiperbórea afirma que proviene de Venus pero no asegura que ése sea su origen. Se puede suponer, pues, a falta de otra precisión, que los Señores de Venus la trajeron a la Tierra, desde ese planeta verde. Pero los “Señores de Venus” no son originarios de Venus sino de Hiperbórea, un “centro original” que no pertenece al Universo material y cuyo “Recuerdo de Sangre” ha llevado a muchos hombres dormidos a identificarlo erróneamente con un “continente nórdico” o “polar desaparecido”. Según la Sabiduría Hiperbórea el Gral fue traído al Sistema Solar por los Dioses inmediatamente después de que irrumpieron por la Puerta de Venus para instalarse en K'Taagar, o sea en el Valhala. Sea como fuere, hay otro aspecto concreto que conviene tener en cuenta: el Gral es una Gema que reviste la mayor importancia para los Dioses, a tal punto que Ellos no están dispuestos a abandonarlo o perderlo. Por camaradería y solidaridad hacia los hombres dormidos lo han situado en el Mundo; pero al final del Tiempo, el Gral será recuperado y devuelto a su lugar de Origen.

           ¿A qué se debe este interés sin medida por conservar la misteriosa Gema? A que la misma ha sido quitada momentáneamente de La Más Bella Joya que se haya visto nunca en el Universo de El Uno, de aquella alhaja que nadie sería capaz de imitar en éste ni en otros Mundos: ni los Maestros Orfebres ni los Devas Constructores ni los Angeles Planetarios, Solares o Galácticos, etc. Porque el Gral es una Gema de la Corona de Kristos Lúcifer, Aquél que es más Puro que el más Puro de los Dioses Leales, el único que puede hablar Cara a Cara con el Incognoscible. Kristos Lúcifer es quien estando en el Infierno está más allá del Infierno. Pudiendo quedarse en Hiperbórea, a la luz del Incognoscible, Kristos Lúcifer ha querido acudir en rescate de los Espíritus cautivos protagonizando el incomprensible sacrificio de Su propia autocautividad. El se ha instalado como Sol Negro del Espíritu, “iluminando” carismáticamente, desde “atrás” de Venus, por intermedio del Paráklito, directamente en la sangre de los hombres dormidos.

           ¿Cómo una Gema del Gallardo Señor se ha mancillado cayendo aquí, a la Tierra, una de las cloacas más repugnantes de los Siete Infiernos? Porque El así lo ha dispuesto. Kristos Lúcifer ha entregado el Gral a los hombres como garantía de su compromiso, de su sacrificio, y como prueba material irrefutable del Origen Divino del Espíritu.

           El Gral es, en este sentido, un reflejo del Origen Divino, el cual habrá de guiar como un faro el rumbo vacilante de los Espíritus Rebeldes que decidan abandonar la esclavitud de Jehová Satanás.

           Ya ha visto lo que el Gral es: una Gema de la Corona de Kristos Lúcifer; verá ahora lo que el Gral representa para los Espíritus cautivos. Ante todo el Gral se halla ligado a la encarnación de los Espíritus y su significado primero debe buscarse en relación con tal Misterio. Ello se explica si tenemos en cuenta que hace millones de años, cuando los Siddhas Traidores se aliaron al Demiurgo Jehová Satanás para carnalizar a los Espíritus Hiperbóreos, Kristos Lúcifer entregó su Gema para que la Verdad del Origen Divino pudiera ser vista con ojos mortales. Por eso el Gral, puesto en el Mundo como prueba del Origen Divino del Espíritu, da sentido a todos los linajes hiperbóreos de la Tierra. Por él la sangre de los hombres, aún sumidos en la más tremenda confusión, reclamará siempre su herencia extraterrestre.

           La presencia del Gral, en principio, impide al Enemigo negar los ancestros hiperbóreos. Pero así como el Gral da un sentido cósmico a la Historia del hombre, conectándolo con la Raza eterna de los orígenes, y diviniza los linajes hiperbóreos de la Tierra, así también para el Demiurgo, por la presencia del Gral, dichos linajes pasan a ser “motivo de escándalo” y objeto de la persecución y el escarnio, del castigo y del dolor. Los Divinos linajes hiperbóreos serán, a partir del Gral, linajes heréticos “condenados para siempre” (un manvantara) por Jehová Satanás. El Gral ha venido a despertar recuerdos indeseables, a valorizar el pasado del hombre; será entonces el recuerdo y el pasado lo que más se atacará y a borrar su influencia apuntará en gran medida la Estrategia Sinárquica. Si se es capaz de advertir este ataque, que es evidente para la mirada gnóstica, se comprenderá con mayor profundidad la función histórica del Gral. A ponerlo en evidencia dedicaré los siguientes párrafos.

           El principal crimen del hombre ha sido negar la supremacía de “Dios”, es decir, del Demiurgo terrestre Jehová Satanás, y rebelarse a su esclavitud. Pero el hombre es un ser miserable, inmerso en un Infierno de Ilusión en el que se siente insensatamente “a gusto”, sin posibilidades de romper el hechizo por sí mismo. Si ha negado al Demiurgo y se ha “rebelado” ha sido en virtud de un agente exterior, pero: ¿qué “cosa” en el Mundo puede ser capaz de despertar al hombre, de abrir sus ojos a la divinidad olvidada? “Si tal cosa existe, dirán los Demonios, es el objeto más abominable de la Creación material”. Pero esa “cosa”, ese “objeto abominable”, no es de este Mundo y de él ha “comido” el hombre-Espíritu-cautivo. Ese “fruto verde”, que más tarde llamarán Gral, es un alimento que nutre con la gnosis primordial, es decir, con el conocimiento sobre la Verdad de los orígenes. Por el Gral, fruto prohibido por excelencia, el hombre sabrá que es Eterno, que posee un Espíritu Divino encadenado a la materia, que procede de un Mundo imposible de imaginar desde el Infierno terrestre pero por el que siente nostalgia y al que desea regresar.[1]

           ¡Por el Gral el hombre ha recordado!

           He aquí su primer crimen. Recordar el Origen Divino será, en adelante, un terrible pecado y quienes lo han cometido deberán pagar por ello; esa es la Voluntad del Demiurgo, la “Ley de Jehová Satanás”. Serán sus Ministros, los Demonios de Chang Shambalá, quienes se encarguen de ejecutar la condena cobrando el castigo en una moneda que se llama: dolor y sufrimiento. El instrumento será, naturalmente, la encarnación, repetida mil veces en transmigraciones “controladas” por la “Ley” del Karma, declarando cínicamente que el dolor y el sufrimiento son “para bien” de los Espíritus, “para favorecer su evolución”. Si “el mal” radica en la sangre entonces se la debilitará favoreciendo la mezcla racial y se la tornará impura envenenándola con el temor del pecado. El resultado será la confusión estratégica del Espíritu y la completa oscuridad sobre el pasado del hombre.[2] “En el pasado no hay nada digno de ser rescatado”, afirmarán durante milenios las gentes sensatas, a coro con los Demonios de la Fraternidad. La Teología, y aún la Mitología, hablará sobre el mal del hombre con el lenguaje del Demiurgo: el “pecado”, la “caída” y el “castigo”. La “Ciencia”, por otra parte, nos mostrará un panorama más desalentador: “probará”, echando mano de inmundicias fósiles, que el hombre desciende de un protosimio llamado “homínido” o sea de ese mísero y despreciable animal hombre que fue el antepasado del hombre dormido. La “Ciencia” ha llevado el pasado del hombre a su degradación más dramática vinculándolo “evolutivamente” con los reptiles y gusanos. Para el hombre moderno ya no habrá ancestros Divinos sino simios y trilobites. Realmente se necesita partir de un odio sobrehumano para desear que el hombre se humille de manera tan triste.

           Pero dejemos lo triste, seamos optimistas, ¿para qué mirar el pasado, dirá la Sinarquía con la Voz de la Ciencia y la Teología, si el hombre es “algo proyectado hacia el futuro”? En el pasado no hay nada digno de respeto: unos primitivos crustáceos marinos hundidos en el cieno tratando de ganar el medio terrestre, impulsados por la “evolución”; millones de años después unos simios deciden hacerse hombres: impulsados nuevamente por la milagrosa “ley de evolución” se vuelven bípedos, fabrican herramientas, se comunican hablando, pierden el pelo y entran en la Historia; y luego viene la Historia del hombre: los documentos, la Civilización, la Cultura. Y en la Historia continúa implacable la “evolución”, convertida ahora en una ley más inflexible llamada dialéctica: los desaciertos de la humanidad, las guerras, la intolerancia, el fascismo, son “errores”; los aciertos, la paz, la democracia, la O.N.U., la vacuna Sabín, son “éxitos”. De la puja entre éxitos y errores surge siempre un estadio superior, un beneficio para la Humanidad futura, confirmándose la tendencia evolutiva o progresista. ¿Acaso no es esa tendencia progresista de la Historia todo lo bueno que cabe esperarse del pasado?

           Por eso seamos optimistas; miremos al futuro; allí están todos los bienes, todas las realizaciones; el teólogo asegura que tras un juicio futuro a los buenos se les abrirán las puertas del paraíso, los rosacruces, masones y otros teosofistas, sitúan en el futuro el momento en que, concluida parcial-mente la “evolución espiritual”, el hombre se identifica con su mónada, o sea con su “Arquetipo Divino” y se incorpora a las Jerarquías Cósmicas dependientes del Demiurgo; y hasta los materialistas, ateos o cientificistas, presentan una imagen venturosa del futuro: nos muestran una sociedad perfecta, sin hambre ni enfermedades, en donde un hombre, tecnócrata y deshumanizado, reina feliz sobre legiones de androides y robots.

           No abundaré en detalles sobre un hecho por demás evidente: se ha intentado borrar el pasado del hombre desconectando a éste de sus raíces hiperbóreas; no se ha logrado borrar totalmente dicho pasado, pero, en compensación, se ha conseguido crear una fractura metafísica entre el hombre y sus ancestros Divinos, de modo tal que, en la actualidad, un abismo lo separa de los recuerdos primordiales; un abismo que tiene nombre: confusión. Paralelamente con tan siniestro propósito se ha “proyectado al hombre hacia el futuro” eufemismo utilizado para calificar a la ilusión del progreso que padecen los miembros de las Civilizaciones modernas. Tal “ilusión” es generada culturalmente por poderosas “ideas fuerza” empleadas hábilmente como arma estratégica: el “sentido de la Historia”, la “aceleración histórica”, el “progreso científico”, la “educación”, “civilización versus barbarie”, etc. Los hombres, condicionados de ese modo, creen ciegamente en el futuro, miran sólo hacia él, y aún los fatalistas, que avizoran un “negro futuro”, admiten que si una excepción imprevisible o un milagro ofrece una “salida” a la Civilización ella se encuentra, de todos modos, en el “futuro”; el pasado es en cualquier caso motivo de la indiferencia general.

           Este “hecho evidente” representa sin duda un importante triunfo para la Sinarquía; pero un triunfo que no es definitivo. En efecto, Dr.,Ud. ha visto que la máxima presión de la Estrategia Sinárquica, se aplica en borrar el pasado, en oscurecer el recuerdo del Origen Divino, y que tal ataque se produce como reacción a la acción gnóstica del Gral. Pero el Gral no es sólo un fruto prohibido, consumido por el hombre en los tiempos remotos, inmediatos a su esclavización.

           El Gral es una realidad que permanecerá en el mundo mientras el último Espíritu Hiperbóreo continúe cautivo. Por el Gral siempre es posible que el hombre despierte y recuerde.

           Mas, para gozar de su gnosis, es imprescindible comprender que el Gral, como reflejo del Origen, alumbra en la sangre desde el pasado. Su luz viene al revés del sentido del tiempo y por eso nadie que haya sucumbido a la Estrategia Sinárquica podrá recibir su influencia. Ya vio que una poderosa Estrategia cultural “proyecta al hombre hacia el futuro” e intenta borrar su pasado y confundir sus recuerdos. Pero el Gral no debe buscarse mirando al futuro pues así jamás será hallado. En rigor de la verdad el Gral no debe buscarse en absoluto, si con tal verbo, buscar, entendemos una acción que implique “movimiento”. Sólo “buscan” el Gral quienes no han comprendido su significado metafísico y creen, en su ignorancia, que se trata de un “objeto” que puede ser “encontrado”. Recordaré una de las historias medievales sobre el Gral que, aunque deformada por su adaptación judeocristiana, conserva bastantes elementos de la Tradición Hiperbórea. En ella Parsifal, el loco puro, sale a “buscar” el Gral. Por desconocimiento comete el desatino de emprender la búsqueda “viajando” caballerescamente por distintos países. Este “desplazamiento” apunta esencialmente hacia el futuro, porque en todo movimiento hay una temporalidad inmanente e inevitable, y, naturalmente, Parsifal jamás “encuentra” el Gral “buscándolo” en el mundo. Pasan así años de búsqueda inútil hasta que comprende esta simple verdad. Entonces un día, completamente desnudo, se presenta ante un castillo encantado y, una vez adentro, se le aparece el Gral (no lo encuentra) y sus ojos son abiertos; advierte entonces que el trono está vacante y decide reclamarlo, transformándose finalmente en Rey.

           Se debe ver en esa alegoría lo siguiente: Parsifal comprende que el Gral no debe ser buscado en el mundo (Valplads), a través del tiempo (Con-ciencia fluyente del Demiurgo), y decide valerse de una Vía Estratégica Hiperbórea. Para ello se sitúa “desnudo” (sin las premisas culturales preeminentes) en un castillo (“plaza” fortificada por la ley del cerco) desincronizándose del “tiempo del mundo” y creando un “tiempo propio”, inverso, que “apunta hacia el pasado”. Entonces aparece el Gral y “abre sus ojos” (Recuerdo de Sangre). Parsifal advierte que “el trono está vacante” (que el Espíritu puede ser recuperado) y decide reclamarlo (se somete a las pruebas de pureza de las Vías Secretas de Liberación) y se transforma en Rey (se trasmuta en Hombre de Piedra).[3]

 

             

           Espero haber dejado en claro que el Gral no debe buscarse pues él aparece cuando la conciencia del hombre se ha desincronizado del tiempo del mundo y se ha despojado de la máscara cultural. Deseo mostrar ahora otro aspecto de la reacción enemiga que ha motivado la presencia del Gral.

           Por el Gral el hombre comete el crimen de despertar; ha pecado, y el castigo se cobra con la moneda del dolor y el sufrimiento, por la encarnación y la ley del Karma. Los encargados de velar por la Ley, y a quienes más ofende el recuerdo hiperbóreo de los hombres despiertos son los “ángeles guardianes”, es decir, los Demonios de Chang Shambalá y su Fraternidad Blanca. Hay, aparte de ésta, una reacción directa del Demiurgo que conviene conocer. Pero, como tal reacción se ha repetido muchas veces desde que los Espíritus Hiperbóreos han sido encadenados al yugo de la carne, una exposición completa debería abarcar un lapso de tiempo enorme, que va más allá de la Historia oficial y se pierde en la noche de Atlántida y Lemuria. Desde luego, no podré embarcarme en un relato semejante y por eso sólo me referiré a la reacción del Demiurgo en tiempos históricos, pero no debe olvidarse que todo cuanto se diga sobre este hecho no es exclusivo de una Epoca, sino que ya ha sido y seguramente volverá a ser[4]. Una breve introducción le permitirá comprender tal reacción directa.

           Cuando se plantea la pregunta, ingenua, sobre ¿cómo son los mundos de donde procede el Espíritu cautivo?, creyendo que puede haber alguna imagen que represente a la inimaginable Hiperbórea, la Sabiduría Hiperbórea suele responder con una figura metafórica; dice así al ignorante aprendiz: “imagina que una mota de polvo recibe un débil reflejo de los Mundos Verdaderos, y supón que, luego, dicha mota es dividida y re-organizada en infinitas partículas. Haz otro esfuerzo de imaginación y supone ahora que el Universo material que conoces y habitas ha sido construido con los pedazos de aquella mota de polvo. La Sabiduría Hiperbórea te dice: si eres capaz de reintegrar en un acto de imaginación la inmensa multiplicidad del Cosmos en la mota original, entonces, viéndola en su totalidad, percibirás sólo un débil reflejo de los Mundos Verdaderos. Si eres capaz de reintegrar el Cosmos en una mota de polvo verás sólo una imagen deformada de la Patria del Espíritu. Eso es todo cuanto puede conocerse desde aquí”.

           La metáfora se torna transparente si se considera que el Demiurgo ha construido el Universo imitando una torpe y deformada imagen de los Mundos Verdaderos. Ha insuflado Su Aliento a la Materia y la ha ordenado con el propósito de “copiar” el débil reflejo que alguna vez recibió desde las Esferas Increadas. Pero ni la sustancia era la adecuada ni el Arquitecto estaba capacitado para ello y, sumado a esos males, debe considerarse la intención perversa de pretender reinar como Dios de la obra, a semejanza (?) del Incognoscible.[5] El resultado está a la vista: un Infierno maligno y demencial, en el cual, muchísimo tiempo despúes de su creación, por un Misterio de A-mort incontables Espíritus Eternos fueron esclavizados, encadenados a la materia y sujetos a la evolución de la vida.

           La característica principal del Demiurgo es evidentemente la imitación, por medio de la cual ha intentado reproducir los Mundos Verdaderos y cuyo resultado ha sido este vil y mediocre Universo Material. Pero es en las distintas partes de Su Obra adonde se advierte la alucinante persistencia en imitar, repetir y copiar. En el Universo “el todo” es siempre copia de “algo”: los “átomos”, todos semejantes; las “células”, que se dividen en pares análogos; los “animales sociales”, cuyo instinto gregario se basa en la “imitación”; la “simetría”, presente en infinidad de fenómenos físicos y biológicos; etc. Sin extenderse en más ejemplos puede afirmarse que la abrumadora multiplicidad formal de lo real es sólo una ilusión producto del cruzamiento, intersección, combinación, etc., de unas pocas formas iniciales. En verdad el Universo ha sido hecho a partir de contados elementos diferentes, no más de veintidós, que soportan, por sus infinitas combinaciones, la totalidad de las formas existentes.[6]

           Teniendo presente el principio imitativo que rige la obra del Demiurgo, se puede considerar ahora su reacción directa ante la presencia del Gral.

           Dije que el Gral diviniza los linajes hiperbóreos al probar de manera irrefutable la verdad del Origen y que la reacción de los Demonios ha sido considerar a los mismos como linajes heréticos, merecedores del castigo más terrible.

           Pero mientras los Demonios se ocupaban de castigar a los hombres con las pesadas cadenas del Karma, muy otra sería la actitud del Demiurgo. El, según su característica, ha querido imitar, y aún superar, a los linajes hiperbóreos fundando una Raza Sagrada que lo represente directamente, es decir, que canalice su voluntad, y, por intermedio de la misma, reinar sobre los Espíritus encarnados. Una “Raza Sagrada” que se levante en el medio mismo de los pueblos condenados al dolor y al sufrimiento de la vida y que, triunfando sobre ellos, acabe por infligirles la humillación final de someterlos a la Sinarquía de los Demonios. Entonces los linajes hiperbóreos, hundidos en el barro de la degradación espiritual, exhalarán sus últimos lamentos y esos gritos de dolor, esos alaridos de espanto, serán la dulce música con que la Raza Sagrada regalará a su “Dios” Jehová Satanás, el Demiurgo de la Tierra.

           Como ya he dicho el Demiurgo ha intentado muchas veces esta empresa; “los gitanos”, por ejemplo, son el remanente étnico de una “Raza Sagrada” que prosperó en la última Atlántida, cuando los Dioses Traidores sometieron a la Sinarquía del Horror a los linajes hiperbóreos. Los Espíritus encarnados se vieron allí precipitados a las más infames prácticas: la sangre Divina se degradó y confundió por medio de la mezcla indiscriminada de Razas, y, lo que es peor, se lograron realizar ayuntamientos fértiles entre hombres y animales con el concurso de la magia negra; se inmolaron miles de víctimas humanas para saciar la sed de sangre de Jehová Satanás, adorado allí en su Aspecto de “Dios de los ejércitos infernales”. La crueldad, la orgía colectiva, distintas formas de drogadicción, etc., eran todas “costumbres” que los linajes hiperbóreos habían adoptado mientras en los ojos de la “Raza Sagrada” brillaba de gozo la mirada del Demiurgo y la Sinarquía del Horror ejercía su tiranía de oricalco. En tal estado de degradación ya nadie era capaz de recibir la luz del Gral ni de escuchar el Canto de los Dioses. Por eso Kristos Lúcifer decidió manifestarse a la vista de los hombres. Lo hizo, acompañado por una guardia de Dioses Liberadores, y ello determinó el fin de la Atlántida...

           Pero esta es una historia antigua. En tiempos recientes el Demiurgo ha resuelto repetir nuevamente, a imitación de los linajes hiperbóreos, la creación de una “Raza Sagrada” que lo represente y a la cual le estará reservado el alto Destino de reinar sobre todos los pueblos de la Tierra. Con el Pacto de Sangre celebrado entre Jehová Satanás y Abraham queda fundada la “Raza Sagrada”, y sus descendientes, los hebreos, constituirán el “Pueblo Elegido”. Así como los Espíritus Hiperbóreos, divinizados por la presencia del Gral, representan el “linaje herético” por excelencia, los hebreos, frente a ellos, se presentarán como el “linaje más puro de la Tierra”.

           Israel, pueblo elegido por Jehová Satanás para que sea su representante en la Tierra, ¿qué títulos exhibirá como prueba irrefutable de que tal es Su Voluntad? El Demiurgo, siguiendo su habitual sistema de “imitar”, razona de este modo: “Si por la Gema de Kristos Lúcifer, el Gral, ha sido divinizado el linaje hiperbóreo, también por una ‘Piedra del Cielo’ será consagrada la Estirpe de Abraham. Pondré en el mundo una Piedra en la cual estará escrita Mi Ley como prueba irrefutable de que Israel es el Pueblo Elegido, ante el cual deberán humillarse las demás Naciones”.

           Tal es la reacción directa del Demiurgo. Elige de entre la hez de la humanidad al pueblo más miserable y luego de pactar con él le hace “crecer” a la sombra de Reinos poderosos. Cuando decide que a la “Raza Sagrada” le ha llegado el momento de cumplir su misión histórica “renueva el pacto” entregando a Moisés la clave del Poder. Entonces Israel, el linaje más puro de la Tierra, atraviesa los milenios y marcha hacia su futuro de gloria, mientras los Imperios y los Reinos se hunden en el polvo de la Historia. Sin duda ha sido efectiva la reacción del Demiurgo y poderosos han resultado los efectos de Su Piedra, la fuerza de Su Ley. Por eso cabe preguntarse ¿qué es en realidad lo que Jehová Satanás entrega a los hebreos como instrumento de poder y de dominación universal?; lo repetiré sintéticamente: las “Tablas de la Ley” contienen el secreto de las veintidós voces que el Demiurgo pronunció cuando ordenó la materia y por las cuales ha sido formado todo lo existente. El conjunto de símbolos contenidos en las Tablas de la Ley es lo que de antiguo se conoce como Cábala Acústica. En la Atlántida este conocimiento fue en principio patrimonio de otra “Raza Sagrada”, pero, más adelante, los Guardianes del Arte Lítico, antepasados del cromagnón y padres de la Raza Blanca, llegaron a dominarlo por completo.

           “Las Tablas de la Ley” son entonces “la Piedra” que el Demiurgo ha puesto en el Mundo como soporte metafísico de la “Raza Sagrada” a imitación del conjunto “linaje hiperbóreo/Gral”. Sin embargo, como en todas las “imitaciones” del Demiurgo, no debe verse aquí una equivalencia demasiado precisa. El Gral, desde el pasado, refleja para cada uno de los hombres el Origen Divino y constituye un intento de Kristos Lúcifer por acudir en ayuda de los Espíritus cautivos o, en otras palabras, la influencia del Gral apunta a lo individual y a lo espiritual. Las Tablas de la Ley por el contrario, apuntan a lo colectivo, entre Jehová Satanás y el pueblo hebreo, y, además, su contenido cabalístico revela las claves que permiten dominar todas las Ciencias materiales.

           Si la confusión estratégica, la encarnación, el encadenamiento a la Ley del Karma, etc., son males terribles que aquejan a los Espíritus Hiperbóreos, la convivencia terrestre con una “Raza Sagrada” de Jehová Satanás es sin duda la más espantosa pesadilla, peor aún que cualquiera de las desdichas mencionadas. Porque, a partir del “pacto renovado” con Moisés, la enemistad racial entre los linajes hiperbóreos (“heréticos”) y el linaje hebreo (“sagrado”) será permanente y eterna, con la desventaja irreversible para los primeros de que la Voluntad infernal del Demiurgo se expresará irresistiblemente a través de los segundos.

           Después de la “aparición” de Israel sólo le queda al hombre la alternativa dramática de regresar al Origen o sucumbir definitivamente.

           Escarbando en el mito hebreo de Abel y Caín, bajo un velo de calumnias, puede apreciarse una descripción acertada de la enemistad racial y teológica entre hebreos e hiperbóreos. En dicho mito, Abel, que es pastor de rebaños, representa el tipo básico del hebreo y Caín, el labrador, a la figura del hombre de linaje hiperbóreo. Cuenta la leyenda que a Jehová Satanás le resultaron agradables las ofrendas de sangre de Abel el pastor, consistentes en el sacrificio de los corderos primogénitos “con su grasa”, y en cambio despreció los “frutos de la tierra” que exhibía Caín. Tal actitud por parte del Dios de la Materia constituyó una revelación para Caín: el descubrimiento de las verdaderas intenciones del Creador y la esencia materialista y servil de los pastores. Entonces Caín decidió matar a Abel, el Alma creada, lo que motivó a Jehová para denunciar que era portador de una marca que delataba su condición de asesino. Dicho signo sería reconocido en todas las Epocas, por aquellos que fuesen “como Abel”, en quienes demostrasen ser “como Caín”.

           Aquel especial criterio afectivo de Jehová Satanás se ha perpetuado a través de los siglos en el odio que los hebreos sienten hacia los linajes hiperbóreos, odio que, no se olvide, proviene del Demiurgo puesto que “Israel es Jehová”. A los hombres mentecatos, es decir, a quienes se les ha lavado el cerebro para posteriormente convertirlos en fanáticos creyentes de la Biblia, siempre les resulta difícil justificar la predilección de Jehová “Dios” por el sacrificio sangriento de Abel y el desprecio de la producción agrícola de Caín. Empero, todo se aclara si se lee bajo el lenguaje cabalístico, cifrado, del Génesis, una interpretación antiquísima del Holocausto de Fuego. En efecto, “el holocausto del cordero primogénito con su grasa” [Génesis 4,4], representa al Holocausto de la Muerte Final de la Humanidad y su transformación  en la lejía que “lavará la Señal Abominable que está grabada en la Piedra Caliente”: la oblación de Abel sería luego quemada, tal como hacen hasta hoy los hebreos con los cuerpos de los animales sacrificados, y “la grasa”, mezclada con la ceniza, formaría el jabón, la lejía, que lavaría la mancha simbólica del “pecado de Caín”; tal “pecado” es, naturalmente, ser “agricultor”, sembrador de cereales, adorador de la Diosa Ama, o Ceres, o Deméter, o la Virgen de Agartha, la madre de Navután, es decir, quien entregó la semilla del trigo a los hombres, la Semilla del Niño de Piedra. La “marca de Caín” es, entonces, la Señal en la Piedra Caliente, el Símbolo del Origen que causa el encadenamiento del Espíritu eterno a la Materia; por eso Caín, al portar dicha marca, no podrá morir jamás: será “inmortal”, como lo son todos los hombres que poseen Espíritu, aunque lo ignoren por estar “dormidos”.

           Robert Graves, y el Rabino Raphael Patai, en el libro “Los Mitos Hebreos”, han extraído y sintetizado el Mito de Caín de numerosos midrash talmúdicos. He aquí una de las versiones oficiales hebreas, que demuestran el carácter espiritual luciférico de Caín y la naturaleza “creada” de Abel: “Caín respondió a la reprensión de Dios con un grito que todavía repiten los blasfemos: –¡No hay Ley ni Juez!–. Cuando poco después  encontró a Abel en un campo le dijo: –No hay Mundo futuro, ni recompensa para los justos, ni castigo para los malhechores. Este Mundo no fue creado con misericordia, ni es gobernado con compasión. ¿Por qué otra causa ha sido aceptada tu ofrenda y rechazada la mía? Abel respondió sencillamente: –La mía fue aceptada porque amo a Jehová Dios; la tuya fue rechazada porque le odias–. Entonces Caín decidió golpear y matar a Abel”.[7]

           Es interesante profundizar más sobre la figura de Caín. Según la Biblia fue, además de agricultor, el primero que construyó ciudades amuralladas y el inventor de los pesos y medidas. Su descendiente Tubal-Caín (desdoblamiento mítico del mismo Caín) fue fabricante de armas y de instrumentos musicales.

           Si se observa ahora esta figura de Caín, a la luz de la Sabiduría Hiperbórea, se comprobará que posee muchos de los atributos característicos de los linajes hiperbóreos. Ante todo la asociación de la Agricultura con la construcción de ciudades amuralladas es una antiquísima fórmula estratégica hiperbórea que emplearon recientemente, por ejemplo, los etruscos y los romanos, y que ha sido expresada con perfección por el rey germano Enrique I, el Pajarero. Por otra parte el invento de los pesos y medidas, que los hebreos atribuyen a Caín, los griegos a Hermes y los romanos a Mercurio, permite identificar a Caín con esos dos Dioses hiperbóreos. Y por último: la acusación de asesino y la condición de fabricante de armas, revela claramente que la figura de Caín representa a unos guerreros temibles, a los Hombres de Piedra: a delatar o señalar esa calidad apunta claramente la denuncia de la famosa marca.

           En la Biblia, el libro sagrado del “Pueblo Elegido”, en el mito de Abel y Caín, se encuentran perfectamente reveladas las reglas de juego. En la “preferencia” de Jehová Satanás por los pastores hebreos, representados por Abel, y en el desprecio y castigo de los linajes hiperbóreos, simbolizados por Caín, aparece planteado el conflicto metafísico de los orígenes, pero actualizado ahora como confrontación cultural y biológica. La Raza Sa-grada hebrea ha venido a traer la Presencia de Jehová Satanás; (Presencia consciente, diferente del soplo panteísta con que el Demiurgo anima la materia) al plano de la vida humana, de la encarnación, del dolor y del sufrimiento. Por eso la antigua enemistad trascendente entre Espíritus cautivos y Demonios se transforma en enemistad inmanente entre los linajes hiperbóreos y el Universo material, dado que la Raza Sagrada es Malkhouth, el décimo Sephiroth, es decir, un Aspecto del Demiurgo. Esto último debe entenderse así: Israel es el Demiurgo. Vale la pena aclararlo. Según las enseñanzas secretas de la Cábala y tal como puede leerse en el Libro del Esplendor, Sepher Yetsirah, o en el Libro del Holocausto de Fuego, Sepher Icheh, es decir, acudiendo a las fuentes más confiables de la Sabiduría Hebrea, para la “creación” de la “Raza Sagrada” Jehová Satanás manifiesta uno de sus diez Aspectos o Sephiroth. El décimo sephiroth, Malkhouth (el Reino), es el propio pueblo de Israel, de acuerdo a los textos oficiales hebreos, el cual guarda un nexo metafísico con el primer Sephiroth, Kether (Corona), que es la Cabeza o Conciencia suprema del Demiurgo. En otras palabras: hay identidad metafísica entre Israel y Jehová Satanás o, si se quiere, “Israel es Jehová Satanás”.

           Como decía antes, la enemistad entre la Raza Sagrada y los linajes hiperbóreos, enemistad que se ha visto declarada en el mito de Abel y Caín, significa un enfrentamiento entre éstos y el Universo material, dado el carácter de Malkhouth, desdoblamiento del Demiurgo, que ostenta Israel. Con Malkhouth, el Demiurgo ha querido imponer la realeza del linaje sagrado hebreo a los restantes pueblos de la Tierra. Si estos pueblos gentiles han olvidado el pasado, y se han sometido al Plan que lleva adelante la Fraternidad Blanca, entonces aceptarán de buen grado la superioridad hebrea y el mundo marchará alegremente hacia la Sinarquía. Pero, ¡hay de aquellos Goym que no renuncien a su herencia hiperbórea y persistan en recordar el conflicto de los orígenes! No habrá lugar para ellos en la Tierra porque con la Presencia de Malkhouth, el linaje sagrado de Israel, el Demiurgo asegura su persecución e inmediato aniquilamiento. ¡Dramático destino el del Espíritu cautivo! Durante milenios recordar el Origen, es decir, exhibir un linaje herético, era castigado por los Demonios con un fuerte Karma, y el dolor, el sufrimiento, eran tan terribles que se acababa por olvidar. Pero, mientras esta degradación ocurría, en el fondo de su corazón, bullendo en su sangre, el condenado podía participar del Recuerdo de Sangre y acceder a la Gnosis; era su derecho: si lograba elevarse desde la ciénaga de la confusión espiritual nadie podía impedirle que recibiera la luz del Gral ni que escuchara el Canto de los Dioses. Con Israel ni esta miserable oportunidad de despertar sería ya posible pues el conflicto fue planteado en términos biológicos, raciales, culturales...: quien se comprometa en la con-tienda debe ahora arriesgarlo todo pues al enfrentar a Israel se está enfrentando al mismo Demiurgo. Israel avanza en la Historia con una fuerza irresistible. Sus grandes ideas van dominando poco a poco a la Cultura de Occidente paralelamente con el crecimiento de su potencia financiera. ¿Quién será capaz de oponerse a la fuerza conjunta del judeocristianismo, de la judeomasonería, del judeomarxismo, del sionismo, del Trilateralismo? ¿Quién podría hacer “saltar” las bancas de Rothschild, de Jacobo Schiff, de Kuhn and Loeb, de Rockefeller, etc.? ¿y quién competirá con los hebreos en los campos de la Ciencia o el Arte? Ya describí el fantástico Poder Material alcanzado por la Sinarquía Templaria en la Edad Media; piense, Dr. Siegnagel, lo que ha de representar tal Poder hoy día; contra estas fuerzas organizadas el hombre no tiene la mínima chance. Por eso, ante tan formidable Poder, la única alternativa estratégica válida es la confrontación racial: a la Raza Sagrada de Jehová Satanás oponer el linaje hiperbóreo de los Espíritus cautivos. Y en este choque de linajes, en esta guerra llevada al terreno de la sangre, el hombre despierto, aquel que recuerde y desee regresar, deberá escuchar el Canto de los Dioses y, siguiendo una vía secreta de liberación, hallar “la salida”, regresar al Origen, y trasmutarse en Hombre de Piedra. Habrá cumplido así con la primera parte de la Estrategia Odal. Pero si un Líder carismático, despierto y trasmutado, se pone al frente de una comunidad racial y decide guiar a los hombres en conjunto de Regreso al Origen, podrá aplicar en su totalidad la Estrategia Odal, aprovechando la presencia del Gral. En este caso el Líder planteará la Guerra Total contra las fuerzas demoníacas de la Sinarquía, pero especial-mente ejercerá su máxima presión sobre la Raza Sagrada pues ella representa directamente al Enemigo o sea al Demiurgo Cautivador. Sin embargo, sólo en Epocas modernas, cuando la presencia universal de la Sinarquía y el poder de la Raza Sagrada queden en evidencia, será posible que algún Gran Jefe identifique correctamente al Enemigo y declare contra Ellos la Guerra Total.

 

           La enemistad irreconciliable entre el linaje sagrado hebreo y el linaje herético hiperbóreo podría ser ejemplificada considerando las infinitas veces que se han producido enfrentamientos y describiendo los distintos resultados. Se puede asegurar que habría material para llenar varios tomos, razón por la cual debo ser prudente y referirme a lo estrictamente necesario para la comprensión de la Estrategia Odal de los Dioses Leales. Es con este criterio que voy a considerar tan sólo un ejemplo, pero un ejemplo que será altamente clarificador.

           Después del hundimiento de la Atlántida, y en virtud de las pautas del Pacto Cultural, los linajes hiperbóreos han coincidido siempre en que la sociedad humana debía organizarse en torno de tres funciones principales: Regia, Sacerdotal y Guerrera. La armonía y la independencia de las tres funciones garantizaría un cierto equilibrio apropiado para los tiempos de paz y de prosperidad, o sea cuando la sociedad progresa materialmente hacia el futuro. En distintas Epocas de su historia muchísimos pueblos de linaje hiperbóreo experimentaron breves períodos en que el equilibrio de las tres funciones permitió disfrutar de esa tranquilidad social, mediocre y cortesana, que ocultaba en realidad una ausencia total de contacto carismático entre la masa del pueblo y sus Líderes, situación típica que se caracteriza por la indiferencia general. Cuando una sociedad se estabiliza de esta manera la Fraternidad Blanca de Chang Shambalá afirma que “evoluciona” y que “progresa”. Es pues del interés de los Demonios llevar a la Humanidad  a un estado de equilibrio permanente de las tres funciones; ¿con qué objeto?: para preparar el advenimiento de la Sinarquía, es decir, la Concentración del Poder en manos de una Sociedad Secreta o cofradía oculta. ¿Qué fin tiene concentrar el poder en manos de seres que actúan en las sombras? La respuesta se halla relacionada con la manifestación por parte del Demiurgo de “Malkhouth”, la Raza Sagrada: el poder sobre las naciones pertenece (en esta etapa del Kaly Yuga) a Israel como herencia de Jehová Satanás y prueba de su linaje teológico. Mientras llega el tiempo de Israel la Sinarquía será el regente del poder concentrado por la Fraternidad Blanca.

           Se comprende que los Dioses Leales, frente a semejante conspiración, procuren desestabilizar el equilibrio sinárquico de las sociedades e influyan carismáticamente en los hombres con el fin de despertar a uno de ellos y trasmutarlo en Líder hiperbóreo. Tal es, fundamentalmente, el objetivo de la Estrategia Odal. Por eso el Canto de los Dioses llama sin cesar en la Sangre Pura y el Gral es una presencia permanente que muestra, a quien lo quiera ver, el reflejo del Origen Divino del Espíritu. Pero no debe creerse que la Estrategia Odal sólo tiene éxito cuando acontece una auténtica trasmutación del hombre dormido en Hombre de Piedra; ése es sin duda el más importante éxito, pero el mismo no es muy frecuente, especialmente en el caso de Líderes o Conductores de pueblos. Hay, en cambio, otros casos, no tan vistosos ni evidentes como una trasmutación, pero cuya influencia benéfica en la organización de las sociedades ha motivado que se los considere también como éxitos de la Estrategia Odal. Me refiero específicamente a aquellos Líderes que, con cierto grado de inconsciencia, escuchan el Canto carismático e intuyen algunos principios de la Sabiduría Hiperbórea. Como no se hallan completamente despiertos e ignoran el origen del “mensaje”, proceden a aplicar en el gobierno de sus pueblos los principios estratégicos tomándolos por invención propia. Podría abundar en ejemplos, pero tendrá particular interés para Ud., Dr., considerar el caso de quienes “han descubierto”, sin saberlo, el principio del cerco.

           Cuando en la estructura mental de un Líder se ha incorporado el “principio del cerco”, su Sangre Pura, y con ésta el Canto de los Dioses, le impulsa a aplicar la “ley del Cerco” en todos sus actos concretos. Surgen así desde sociedades particulares hasta teorías políticas, filosóficas, morales, etc., concebidas y ejecutadas de acuerdo a la ley del cerco, en el marco de la Estrategia Odal. Un ejemplo típico es la idea del “Imperio Universal”. Vale la pena comentarlo.

 

           Cuando la Estrategia Odal consigue despertar la naturaleza Divina en algún Líder, es factible que su posterior actividad provoque notables cambios sociales. Si es Rey, es decir, si ejerce la Función Regia, avanzará gibelina-mente sobre la Función Sacerdotal y, con el apoyo de la Función Guerrera, tratará de expandir los límites de su Estado. Si el Líder es un guerrero notable, no tardará en ceñirse la corona para después, aplastando a la Función Sacerdotal, abocarse a la tarea de organizar un Estado militar. En la mayoría de los casos el desequilibrio de las tres funciones se realiza a costa de la Función Sacerdotal que suele ser lunar y sinárquica. Lo importante es que el Líder, Rey o Guerrero, al aplicar la ley del cerco en su visión de la sociedad concluye generalmente por coincidir en la idea del Imperio Universal como la más apropiada para demostrar la superioridad de su Raza y para perpetuar el recuerdo de su Estirpe.

           El Estado universal de Accad; los Imperios de Asiria y Babilonia; el Gran Imperio Persa, destruido por Alejandro Magno; el Imperio Romano; etc., han sido concebidos del mismo modo: por la aplicación de la ley del Cerco, en el marco de la Estrategia Odal, que han hecho los Líderes hiperbóreos en el curso de los milenios. No puedo dejar de mencionar que muchas “ideas modernas” registran el mismo procedimiento en su concepción: tal las distintas variantes del “nacionalismo”; el “fascismo”; el “falangismo”; el “nacionalsocialismo”, las “federaciones” y “confederaciones”; etc. Estas y muchas otras teorías políticas son el producto de la aplicación de la ley del Cerco por parte de algunos Líderes modernos. En el caso del “fascismo”, “nacional-socialismo”, etc., es evidente que guardan un nexo bastante estrecho con la antiquísima idea del Imperio Universal lo que explica de manera elocuente el por qué tales ideologías han sido perseguidas hasta el aniquila-miento por el Pueblo Elegido y las fuerzas de la Sinarquía.

           Es que, justamente, la idea del “Imperio Universal”, que es hiperbórea y surge de la aplicación de la ley del Cerco, se opone irreductiblemente a la idea de la “Sinarquía Universal” propiciada por la Fraternidad Blanca de Chang Shambalá, y llevada adelante en favor del Pueblo Elegido.

           Me había propuesto dar un ejemplo de la enemistad irreconciliable entre el linaje herético hiperbóreo y el linaje sagrado hebreo y ello ha quedado de manifiesto en la oposición entre Imperio Universal y Sinarquía, es decir, entre sus respectivas concepciones ideales de la sociedad. Munido de estas claves cualquiera puede revisar la Historia y sacar sus propias conclusiones; no es pues necesario insistir más sobre ello.

 

 

           Dije anteriormente que la “Raza Sagrada” fue creada por el Demiurgo a imitación de los linajes hiperbóreos y mostré que “Las Tablas de la Ley”, y el terrible conocimiento con que estaban escritas, les fueron entregadas a los hebreos a semejanza del Gral. Puedo agregar ahora que la “imitación” no concluyó allí; por el contrario durante siglos se preparó una infernal falsificación histórica que en los hechos venía a significar un agravio infinitamente más ofensivo que la imitación de los linajes hiperbóreos o del Gral. Estoy hablando de la usurpación, vulgarización y degradación perpetrada contra la figura Divina de Kristos Lúcifer.

           Ya mencioné que, durante los días de mayor decadencia espiritual de la Atlántida, Kristos Lúcifer se manifestó a la vista de los hombres dormidos. Su Presencia tuvo la virtud de purificar y orientar a muchos hombres, quienes, gracias a este descenso a los Infiernos realizado por el Gallardo Señor, pudieron así emprender el sendero del Regreso. Sin embargo la reacción cobarde de los Dioses Traidores, que recurrieron al empleo de la magia negra para impedir el rescate, condujo finalmente a una guerra sin cuartel que sólo concluyó cuando hubo desaparecido la última Atlántida. Y aunque el continente atlante desapareció devorado por las aguas y miles de años de barbarie y confusión estratégica borraron estos hechos de la Historia, no es menos cierto que el drama vivido fue tan intenso que jamás se oscureció del todo en la memoria colectiva de los linajes hiperbóreos. Por eso cuando el Demiurgo concibió la siniestra idea de imitar, burdamente, la imagen redentora de “Kristos Lúcifer descendiendo entre los hombres” era inexorable que tal infamia desencadenaría cambios irreversibles y enfrentamientos definitivos.

           ¿Qué pretendía esta vez el Demiurgo? Aunque parezca increíble deseaba producir, a imitación de la trasmutación hiperbórea, un salto en la Humanidad. Pero no nos asombremos demasiado: lo que se buscaba era un salto hacia adelante, hacia el futuro, y por sobre todo, se intentaba ceñir a los miembros de la Humanidad, sin distinción alguna por su Raza o religión, a un “typo” psicológico universal o sea a un Arquetipo colectivo. Ese Arquetipo, por supuesto, era el de la Raza hebrea pues lo que se quería en definitiva era judaizar a la humanidad y prepararla para el Gobierno Mundial de la Sinarquía.

           Para llevar adelante un plan tan ambicioso se pondrían en movimiento numerosas fuerzas, las que concurrirían hacia la figura del Mesías y harían posible su Ministerio terrestre. Para la misión de “preparar el vehículo” mediante el cual Jehová Satanás se manifestaría a los hombres, fue comisionado uno de los Maestros de Sabiduría de la Fraternidad Blanca, quien sería conocido, luego de su encarnación, como Jesús de Nazareth. Tampoco se descuidó la cuestión del linaje y por eso el Maestro Jesús encarnó en el seno de una familia hebrea cuya genealogía podía remontarse hasta Abraham. Pero el cuerpo físico del Mesías poseería una constitución diferente a la de un simple hebreo: María sería preñada “con la mirada” por uno de los Demonios de la Jerarquía, el “Angel Gabriel”, quien en realidad emplea el método de “intersección de campos”, una de las tres formas de partenogénesis que existen: de este modo se imitaba también a la Virgen de Agartha, Ama, la Madre de Navután, que fue embarazada en Venus por otro “Angel”, el “Serafín Lúcifer”. El Maestro Jesús animaría durante treinta años ese cuerpo superior, pero sería la secta esenia la que durante todo ese tiempo se encargaría de desarrollar sus potencialidades esotéricas, entrenándolo en los secretos de la Cábala acústica. En esta tarea los esenios serían asistidos por los Maestros de la Jerarquía, y estos por los Dioses Traidores; todo Chang Shambalá se había concentrado en sostener al Mesías ya que del éxito de su misión dependería en gran medida la “evolución” futura de la Humanidad. Si la obra del Mesías triunfaba la Humanidad entera sería “civilizada”, es decir judaizada, y se acabaría la “barbarie”, es decir el recuerdo mitológico de los ancestros Divinos.

           Lo más horroroso de esta conjura era que el Demiurgo y sus Demonios contaban esta vez con el Recuerdo de la Sangre que los linajes hiperbóreos aún guardaban del Kristos de la Atlántida para “atraerlos” hacia su imitación, el Jesús Cristo, y mediante una fantástica confusión someterlos definitivamente. ¡Con qué colosal hipocresía se planificó y ejecutó la estafa! Luego de Jesús Cristo ¿quién sería ya capaz de distinguir entre el Kristos de la Atlántida y su caricatura? Sólo unos pocos han sospechado el engaño, Gnósticos, Maniqueos y Cátaros, y contra ellos ha caído el anatema de las Fuerzas Oscuras, la persecución y el aniquilamiento. Es que este Jesús Cristo, como Arquetipo judaico que es, permite muchas interpretaciones, todas “legales”, según la conveniencia de la Sinarquía: hay un Cristo redentor; un Cristo de piedad; un Cristo “que vendrá”; un Cristo-Dios, un Cristo-hombre; un Cristo-revolucionario social; un Cristo-Cósmico; un Cristo-Avatar, etc.

           Lo que jamás se permitirá concebir (o “recordar”) a nadie es un Kristos de Luz Increada, es decir, un Kristos Lúcifer. Después de Jesús Cristo ése será el mayor pecado, la más grande herejía y el castigo merecido será castigo ejemplar.

 

           “En el año 30 de la Era cristiana el Verbo se hizo carne y habitó entre los hombres”. Aquel por cuya Palabra fue creado el Mundo, se vistió con el ropaje de su Arquetipo Hebreo, Malkhouth, y se manifestó a los hombres en la persona de Jesús de Nazareth. Fenómeno de los fenómenos, Maravilla de las maravillas, ¡qué espectáculo prodigioso habrá sido ver al Demiurgo hecho hombre! Hay que reconocer que esta vez hubo una innegable calidad en su infernal idea de imitar al Kristos de la Atlántida y aprovecharse del Recuerdo de Sangre de los hombres. El resultado está a la vista. Poco a poco los pueblos salieron de la “barbarie” y la “Civilización” se extendió hasta los últimos rincones de la Tierra. Y los hombres lenta pero inexorablemente se han ido adaptando al patrón psicológico judío ¿cómo se logró este éxito? ¿por qué alquimia colectiva la efímera vida de Jesús Cristo consiguió influir sobre los pueblos durante milenios hasta desembocar en su completa judaización? ¿fue sólo el Recuerdo de Sangre del Kristos de la Atlántida lo que determinó tal resultado o hubo otros factores ocultos que contribuyeron a la confusión de la Humanidad y a su judaización actual? Sin entrar en demasiados detalles, dado que el tema da para largo, puedo decir que el Arquetipo Hebreo de Jesús Cristo, que se hallaba al igual que todos los Arquetipos en el Plano Arquetípico, fue precipitado al plano físico o actualizado durante la encarnación del Demiurgo en el cuerpo de Jesús de Nazareth. Tal actualización del Arquetipo Malkhouth significa que se ha establecido una fuerza permanente en la Tierra, la cual actúa de manera equivalente a la gravitatoria “empujando” al hombre hacia la forma judaica. Ello es debido a una razón que es también un terrible secreto: ¡Jesús Cristo no ha desencarnado! Por el contrario se ha situado desde entonces “en el centro de la Tierra”, junto al Rey del Mundo, irradiando desde allí su “potencia arquetípica” (hoy diríamos “información genética”) en infinitos ejes geotopocéntricos que parten del centro terrestre y atraviesan la columna vertebral de los hombres. Esta es la fuerza arquetípica permanente de Jesús Cristo. Pero no es la única: también actúa sobre el hombre una influencia judaica emocional, irradiada desde el propio “Pueblo Elegido” de Israel ya que la Raza Sagrada forma parte de la anatomía oculta de la Tierra cumpliendo la función de chakra corazón o anhata chakra.

           Con respecto a la última pregunta vale la pena destacar que el “animal-hombre” creado por el Demiurgo hace millones de años para que “evolucionase” de acuerdo al Plan que siguen los siete Reinos de la Naturaleza, tendía naturalmente a conformar un typo que respondía a algunos Arquetipos básicos. Sin embargo, desde el año 33 de la Era Cristiana, puede asegurarse que el Arquetipo judaico de Jesús Cristo es ahora el Arquetipo psicológico del hombre, es decir, el typo hacia el que tiende por evolución. Esto significa que en los hombres, quienes poseen por el antiguo Misterio de A-mort una herencia animal, las tendencias animales le impulsarán inconscientemente hacia el Arquetipo judaico. Sólo la pureza de sangre podrá evitar el predominio de las tendencias animales y el consiguiente peligro de corresponder psicológicamente con el Arquetipo judaico.

           He mostrado ya de qué manera el Demiurgo llevó el conflicto original al terreno del enfrentamiento racial, luego de crear la Raza Sagrada a imitación de los linajes hiperbóreos divinizados por el Gral. Ahora se acaba de ver cómo una nueva imitación, esta vez de Kristos Lúcifer, ha significado otro avance destructor contra los linajes hiperbóreos. La poderosa fuerza conformadora del Arquetipo judaico de Jesús Cristo, actuando desde el centro de la Tierra en todo tiempo y lugar ha aumentado tremendamente el sueño en que se encontraba desde antaño la “Conciencia de Sangre” de los hombres. En el campo de batalla de la sangre luchan sin cuartel ahora dos fuerzas esotéricas: el Canto de los Dioses y la tendencia arquetípica judaica de Jesús Cristo. Y el “despertar” se ha tornado, entonces, una lucha terrible y desesperada librada en el interior y en el exterior de cada uno, a menudo inconscientemente.

           Es por eso que, luego de Jesús Cristo, ya no será posible calificar ni a pueblos ni a organizaciones sino que habrá que atender específicamente al grado de confusión de los hombres. Debe ser así porque en muchos casos organizaciones sinárquicas enteras podrán caer bajo el mando de un hombre súbitamente consciente de algún principio hiperbóreo (producto de la lucha esotérica que se libra en su interior), quien hasta podría “torcer” momentáneamente el rumbo de ésta.

           Y, viceversa, en otros casos podrá ocurrir que un grupo calificado como “hiperbóreo” sea conducido por personajes más o menos judaizados. En el extremo tendremos hebreos (judíos de sangre) que se rebelan a Jehová e intentan dramáticamente recuperar su herencia hiperbórea, caso que puede ocurrir con más frecuencia de lo que suele imaginarse, así como hallaremos muchas veces personas que “por la Sangre” declaran ser perfectos “arios” pero que psicológicamente demuestran ser más judíos que el Talmud. Un ejemplo por demás elocuente lo obtendremos observando a la Iglesia Católica en la cual conviven los adoradores de Jesús Cristo y del Demiurgo junto a curas nacionalistas y patriotas que sirven a la causa de Kristos Lúcifer y de los Dioses Leales sin saberlo.

           Se debe pues ser prudente al calificar las organizaciones humanas y, aún en aquellas netamente sinárquicas, detenerse siempre a evaluar el grado de confusión de los hombres con los cuales se trata. Se considera una muestra de capacidad estratégica la habilidad para ubicar al “hombre justo”, aun dentro de una organización sinárquica como la Masonería, a quien se hablará luego tratando de aislarlo de la organización en la cual milita (apelando a la aplicación de la ley del cerco) para poder dirigirse mediante símbolos apropiados a su parte hiperbórea.

             

           Un ejemplo de cuanto vengo diciendo lo constituye el caso de la herejía soteriológica, de Pelagio, llamada también “pelagianismo”. A principios del siglo V este Obispo británico comenzó a defender la teoría de que el hombre, por sí mismo, es suficiente para protagonizar su salvación. Ello es posible, según Pelagio, porque “hay en el hombre un principio de perfección espiritual”. Es evidente, así, que en Pelagio predominaba el linaje hiperbóreo. Su Sangre Pura pronto le permitió advertir que la “salvación” del hombre (su “orientación”) dependía de “un principio espiritual”, el cual debería ser “descubierto” y “cultivado” interiormente. Pero donde la posición “herética” de Pelagio resultaba más clara era en lo referente al pecado original: el hombre no ha pecado en absoluto y “si Adán pecó, su pecado murió con él; no se transmitió a la descendencia humana”. En definitiva “el hombre es libre” y “nace sin pecado”; de allí a plantear la injusticia del dolor y del sufrimiento, o de cualquier otro castigo impuesto por Jehová Satanás, había solo un paso. En consecuencia la persecución contra Pelagio comenzó enseguida y no acabó hasta su eliminación, en Africa; fue llevada adelante por las más importantes autoridades eclesiásticas de su Epoca, lo que prueba el temor que producían sus ideas, entre quienes se destacaron los Papas Inocencio I y Zósimo, San Jerónimo y el apóstata gnóstico San Agustín.

           En el Sínodo de Cartago del año 411, fueron condenadas siete pro-posiciones, síntesis de su doctrina. Vale la pena que las recuerde ahora para comprobar que las mismas se derivan de la Sabiduría Hiperbórea.

           He aquí las siete proposiciones condenadas:

           1 - Adán, mortal por su creación, hubiera muerto con pecado o sin él. 2 - El pecado de Adán le dañó a él solo, no al linaje humano. 3 - Los niños recién nacidos se hallan en aquel estado en que se hallaba Adán antes de su prevaricación (es decir: antes de probar el fruto prohibido del Gral). 4 - Es falso, que ni por la muerte ni por la prevaricación de Adán tenga que morir todo el género humano y que haya de resucitar por la resurrección de Jesús Cristo. 5 - El hombre puede fácilmente vivir sin pecado. 6 - La vida correcta, de cualquier “hombre libre”, conduce al Cielo del mismo modo que el Evangelio. 7 - Antes de la venida de Jesús Cristo hubo hombres “impecables”, es decir, que de hecho no pecaron.

 

 

 

 

Cuadragesimoséptimo Día

 

 

 

Síntesis General de la Sabiduría Hiperbórea:

    Mientras los Golen marchaban con los Celtas hacia Europa el Reino de Judá, en medio Oriente, era destruido por Nabucodonosor y su población llevada en cautiverio a Babilonia en el año 597 A.J.C. Fueron liberados en el 536 y, veinte años después, en el 516, reconstruyeron el Templo de Salomón sin hallar el arca con las Tablas de la Ley. En el siglo IV fueron dominados por los griegos de Alejandro y en el siglo II se aliaron con los romanos contra los griegos (140 A.J.C.). Luego de la muerte de Julio César el Senado de Roma otorgó el título de Rey de Judea a Herodes I, en el año 37 A.J.C. y en el primer año de la Era cristiana (o en el 4 A.J.C. si se quiere) nació el Salvador, Jesús de Nazareth, el Cristo.

           Después de Herodes I los romanos quitaron al Pueblo Elegido la posibilidad de tener un Rey de su linaje y colocaron en el poder a una serie de procuradores que intentaron vanamente dominar la creciente agitación social. La “crucifixión de Jesús Cristo”, que no existió, o la “lucha contra los cristianos”, que suele darse como explicación de la actitud belicosa y suicida de los judíos, no son correctas, siendo la verdadera causa del malestar el hecho, presentido por todos los miembros de la Raza Sagrada, de que el Arquetipo Hebreo “sería arrojado a los Gentiles”. Era palpable para ellos, en virtud de compartir la substancia del Demiurgo, la acción judaizante que se realizaría de allí en adelante sobre todo el mundo. Lo que no les aparecía tan claro era: ¿de qué modo, luego de la presencia de Jesús Cristo podría cumplirse el antiguo pacto con Jehová Satanás, la promesa de que el linaje sagrado heredaría el poder sobre las demás naciones? Harían falta varios siglos y el trabajo de eminentes Rabinos cabalistas para que los hebreos recuperasen la fe sobre su papel en la Historia. Pero mientras ese tiempo llegaba la paciencia de los romanos se agotó mucho antes: en el año 70 D.J.C. el General Tito destruyó Jerusalén, el Templo de Salomón, y “dispersó” a los judíos por todos los rincones del Imperio Romano. Con la Diáspora del año 70 comienza la historia moderna del Pueblo Elegido, cuya culminación está por producirse en nuestros días, cuando la Sinarquía transfiera a sus manos la totalidad del poder mundial.

           Cuando en el 313, el Emperador Constantino el Grande reconoció al cristianismo como religión oficial del Imperio Romano, se inició una Epoca difícil para la Raza Sagrada. El motivo era que en los pueblos recientemente cristianizados predominaba más el Recuerdo de Sangre de Kristos Lúcifer que el Arquetipo judaico de Jesús Cristo, hecho que casi siempre desembocaba en un generalizado sentimiento antijudío. Aunque a la larga terminaría por triunfar la permanente influencia del “rayo geotopocéntrico” de Jesús Cristo, por sobre el recuerdo hiperbóreo, y las masas acabarían judaizadas, mientras tanto la Raza Sagrada correría el peligro de ser ex-terminada. Pero la “amenaza” pronto sería conjurada.

           Si existió realmente un peligro efectivo contra los hebreos es algo que habrá que dudar pues en el siglo V San Benito de Nurcia funda la Orden en la que ingresarán, en masa, los Golen “cristianos” quienes se abocarán, desde entonces, a la tarea de mediar entre la Iglesia y la Sinagoga.

           Según informé en Días anteriores, las Tablas de la Ley quedaron donde las había ocultado Salomón y recién fueron halladas por los Golen Templarios en la Edad Media. Aquellas Tablas han sido hechas por el Demiurgo Jehová Satanás para imitar la acción fundadora del Gral. Hay que indagar pues, ¿qué fue del Gral, el “modelo” metafísico de las Tablas?

           Al contrario de la pregunta por las Tablas de la Ley, que obligó a referirse a hechos de la Historia, la cuestión del Gral me llevará al terreno estrictamente esotérico. Pero en primer lugar conviene aclarar que la pregunta ha sido mal planteada. Ya aclaré que el Gral no debe ser buscado; agregaré ahora que se trata de un objeto del cual no es posible apropiarse y que, por lo tanto, debe aún estar donde siempre estuvo. Es un error, pues, tanto “buscar” el Gral como interrogar: ¿qué ha sido de él? Pero, se preguntará ¿cómo habrá que encarar ese Misterio, entonces, para obtener algún conocimiento adicional, libre de paradojas? La única manera, a mi juicio, de avanzar en el conocimiento del Misterio consiste en profundizar las analogías que ligan a la “función orientadora hacia el Origen” del Gral, función externa, con las “vías secretas de liberación espiritual” de la Sabiduría Hiperbórea, las que son funciones internas, “orientadoras hacia el Origen”.

           En ese sentido se puede establecer una analogía muy significativa entre la “Piedra Gral” de la Estrategia Odal y los “lapis oppositionis” empleados en la vía de la “Oposición Estratégica”.

           Ya expliqué, sintéticamente, que la Vía de la Oposición Estratégica consiste en el empleo de la técnica arquemónica, es decir, en la disposición de un Arquémona o Cerco Estratégico y de un lapis oppositionis fuera del cerco, en la fenestra infernalis que da al Valplads. Aplicando la ley del cerco al Arquémona se logra aislar la plaza del Valplads, es decir, se consigue liberar un área en el Mundo del Demiurgo. Pero ello no es suficiente: es necesario que los Iniciados se desincronicen del Tiempo del Mundo y generen un tiempo propio, inverso, que les permita dirigirse hacia el Origen. Para ello practican la Oposición Estratégica contra los lapis oppositionis, que se encuentran situados sobre una Runa en el Valplads, frente a la fenestra infernalis.[8]

           Me toca ahora aproximarme al Mayor Secreto, aquel que explica el método empleado por los Dioses para mantener, permanentemente, eterna-mente si se quiere, el Gral en el Mundo. Comenzaré por indagar lo siguiente: ¿cuál es la Residencia de los Dioses Leales? Se puede partir de una respuesta conocida, que Yo he repetido muchas veces: los Dioses residen en K'Taagar, en el Valhala de Agartha. Tal respuesta es correcta, pero in-suficiente pues cabría preguntar a su vez ¿qué es el Valhala? ¿dónde se encuentra? Frente a estos interrogantes pueden adoptarse dos criterios: uno, recurrir a elementos de la mitología nórdica y decir, por ejemplo, que “en lo alto del Fresno Iggdrasill se encuentra el Valhala, sitio adonde van a residir los guerreros muertos en combate, regido por Wothan, etc.” Y un segundo criterio, que me parece más acertado, consistente en despojar a las respuestas de adornos folklóricos y expresarlas con símbolos de la Sabiduría Hiperbórea, los que podrán ser fácilmente interpretados mediante analogías.

           Con este criterio es posible afirmar inmediatamente que el Valhala es la plaza liberada por los Dioses (o Ases) en algún lugar del Universo de El Uno. Esta plaza, naturalmente, tiene las dimensiones de un país y se halla totalmente fortificada. En ella habitan los Señores de Venus y muchísimos Dioses y Walkirias, quienes se preparan permanentemente para la lucha mientras aguardan el fin del Kaly Yuga y el despertar de los Espíritus cautivos. Sus incontables Dioses guerreros, inmortalizados con sus cuerpos de vajra forman en las filas del Wildes Heer, el ejército furioso de Wothan, y vigilan las murallas del Valhala, aunque el Enemigo jamás se atrevería ante tan temible guarnición hiperbórea.

           Los Dioses han liberado la plaza fuerte del Valhala aplicando, con Sus Poderosas Voluntades, la ley del cerco a las murallas de piedra. La conquista del tiempo propio que reina en el Valhala, y que los independiza de cualquier “ciclo” o “ley” del Mundo del Demiurgo, procede de una maravillosa operación de Oposición Estratégica. Pero: ¿cuál habrá sido la piedra, el lapis oppositionis, que los Dioses emplearon en su Estrategia Hiperbórea?: Desde que ocurrió el Conflicto de los Orígenes, hace millones de años, los Dioses practican la Oposición Estratégica contra una preciosa Gema extraterrestre facilitada a tal efecto por el Gallardo Señor, Kristos Lúcifer. Esa piedra se llama Gral: “und dieser Stein ist Gral gennant”. (Wolfram Von Eschenbach).

           La relación analógica entre arquémona y Valhala se torna más evidente aún si se considera que éste posee una “porta infernalis”, equivalente a la “fenestra infernalis” de aquél. La porta infernalis es una abertura en la muralla que se encuentra permanentemente vigilada por atentos centinelas. Frente a la porta infernalis, pero fuera del Valhala, es decir, en “el mundo”, se halla situado el Gral, sobre una Vruna; contra él, según se ha dicho, los Dioses practican la oposición estratégica.

           Es necesario profundizar un poco más en la descripción de esta disposición debido a su extraordinaria importancia para la aproximación al Misterio del Gral.

           Ante todo, diré que el Gral, como un lapis oppositionis, fue depositado en el Origen, sobre una Vruna y aún sigue allí: sobre la Vruna y en el Origen. No se trata de un juego de palabras sino de una propiedad del Gral que debe ser examinada con detenimiento: el Gral, como reflejo del Origen no puede devenir en el tiempo a semejanza de las “cosas” materiales creadas por el Demiurgo; en otras palabras: el Gral no puede estar en el presente. En verdad el Gral se halla en el remoto pasado, en aquel tiempo y lugar en que fue colocado, y por eso no debe ser buscado empleando “movimiento” (y tiempo) para conseguirlo pues tal actitud apunta hacia el futuro, o sea en sentido contrario, tal como ya he explicado. Pero si el Gral se encuentra en el pasado, si el tiempo no lo arrastra hacia el presente con su incontenible fluencia como acontece con los objetos materiales, y siempre ha permanecido allí (en el pasado) ¿cómo es que hemos llegado a saber de él? y, lo más importante ¿cómo puede actuar en el presente, tal como lo exige la Estrategia Odal, prescindiendo del tiempo? es decir, ¿en virtud de qué “elemento” se conecta el Gral, “desde el pasado” con “el presente”, por ejemplo, con un Líder hiperbóreo? La solución a estos problemas ha constituido, desde antiguo, un peligroso Secreto... que ahora voy a tratar de revelar. El enigma se resuelve razonando de este modo: si bien el Gral ha permanecido siempre en el pasado, propiedad que únicamente posee en el Universo la Gema de Kristos Lúcifer, lo mismo no ha acontecido con la Vruna que lo sostenía (y que todavía lo sostiene). He aquí el Gran Secreto: mientras el Gral, reflejo del Origen Divino, permanece como tal “situado en el Origen”, la Vruna sobre la cual fue asentado ha atravesado los milenios y ha llegado hasta el presente. Por cierto que la Vruna “siempre está presente”, lo que significa: “en cualquier circunstancia histórica”. Hablaré un poco de la Vruna.

           Se la conoce como Vruna del Origen o Vruna de Oricalco, pero cabe aclarar que tales nombres no sólo designan al “símbolo” de la Vruna sino también a la Piedra terrestre que fue asiento primordial del Gral. Por eso cuando en la Sabiduría Hiperbórea se hace alusión a la “Vruna de Oricalco” de lo que en realidad se está tratando es de una piedra, muy antigua, color azul violeta, en la que los Dioses engastaron un signo vrúnico de oricalco. Se hace necesario, pues, conocer la procedencia de la misma y el motivo de su construcción.

           Ya mencioné en otras ocasiones que en un principio los Dioses ingresaron al Sistema Solar “por la puerta de Venus” y que un grupo de ellos, los “Dioses Traidores”, se “asoció al Plan del Demiurgo provocando luego, en combinación con éste, la catástrofe de los Espíritus cautivos”. Los Espíritus Hiperbóreos fueron encadenados a la Materia por haber caído en una celada cósmica, el Misterio de A-mort, pero no hablaré por ahora de ello. El efecto que se produjo en el Mundo evolutivo del Demiurgo al asimilar a los Espíritus confusos es lo que hoy llamaríamos: una mutación colectiva. Al mal de la ordenación imitativa de la materia, hecha por el Demiurgo, se sumó luego el mal de la mutación de su Obra y el encadena-miento de los Espíritus, es decir, la modificación del Plan realizada por los Dioses Traidores. Y para “controlar” tan maligna empresa los Dioses Traidores deciden fundar la Fraternidad Blanca, en la cual se deben organizar las diferentes manifestaciones dévicas del Demiurgo. La “sede central” del Poder, Chang Shambalá, es también la clave de la mutación colectiva de los siete Reinos de la naturaleza. En efecto: ¿de qué manera mantenía el Demiurgo la estabilidad de la forma sobre la Tierra y cómo se aseguraba, antes de la mutación, que los siete Reinos evolucionaran de acuerdo a su Plan? Hay dos principios que intervienen en la ejecución del Plan, uno estático y el otro dinámico. El Plan se apoya estáticamente en los Arquetipos y dinámicamente en el Aliento del Logos Solar. Es decir que era una fuerza procedente del Sol, vehículo físico del Logos Solar, la que mantenía el impulso evolutivo en los siete Reinos de la naturaleza terrestre. Bien: para provocar cualquier alteración permanente en el Plan del Demiurgo es imprescindible interceptar la corriente energética procedente del Sol que, atravesando el océano de prana, converge sobre la Tierra. Para cumplir con esta condición los Dioses Traidores se instalaron desde un principio entre el Sol y la Tierra, en una posición fija que jamás deja pasar ni un rayo de luz, es decir, ni un fotón, sin que antes haya sido interceptado. Esta afirmación puede parecer fantástica, y en verdad lo es, pero más fantástica e insensata ha sido la construcción de Chang Shambalá, ya que la que hemos descripto es la función “técnica” de la sede del Poder de los Dioses Traidores.

           He aquí otro “Secreto” que ya no es tal; la “ubicación” de Chang Shambalá se podrá ahora determinar a partir de este dato: siempre se encuentra entre la Tierra y el Sol. En realidad Chang Shambalá está muy cerca de la Tierra, lo que dará un idea de su enorme tamaño. Sin embargo aquí no se trata de un capricho sino que debió construirse así por exigencias de su función moduladora del plasma genético solar.

           Por supuesto, no faltará quien diga neciamente que todo esto es un disparate dado que “las tradiciones del Tíbet y de la India” afirman que Chang Shambalá “es un Reino situado en el Asia, entre las montañas Altai, el desierto de Gobi y los Himalayas”. Sin dudas un comentario de este tipo constituirá un disparate mayor que mis afirmaciones. En principio las mentadas “tradiciones del Tíbet y de la India” son productos de la desinformación estratégica que durante siglos ha desplegado la Fraternidad para que se ignore la verdad. Y en segundo lugar diré que los datos más serios de la Tradición, ya que hay algunos datos dignos de crédito, siempre mencionan la ubicación de “La Puerta de Chang Shambalá” y jamás al Reino en sí. Esta sutil distinción es sumamente sugestiva pues el hecho de que en un determinado lugar geográfico exista una puerta no implica que el Reino esté inmediatamente detrás. Podría entenderlo así una mente primitiva, condicionada por la creencia de que la línea recta es la distancia más corta entre dos puntos, y de hecho tal cosa ocurre frecuentemente. Pero aquí estoy manejando la información en otro nivel y por eso adelantaré cuatro versos del Canto de la Princesa Isa, que ya tendrá oportunidad de conocer cuando relate la historia de Nimrod, “El Derrotado”.

 

                       “Pero aunque Dejung está lejos,

                       sus puertas están en todas partes.

                       Siete puertas  tiene Dejung,

                       y siete muros la circundan”.

 

           A esas “puertas inducidas” se refieren las leyendas orientales, las cuales “están en todas partes” y conducen al Reino que, evidentemente, no ocupa un simple lugar geográfico.

 

           Una referencia a sucesos tan remotos, como la perversa asociación entre los Dioses Traidores y el Demiurgo, tenía como finalidad servir de introducción para un hecho que voy a destacar enseguida: cuando el Demiurgo conviene con los Dioses Traidores ceder a estos el control de la Jerarquía les entrega el signo Tifereth que representa a uno de los diez Sephiroth y permite un control total sobre los Aspectos formales de la Creación. El Signo Tifereth es la expresión simbólica de la “manifestación material de los Arquetipos Divinos”, Aspecto que suele sintetizarse como “Belleza del Demiurgo”. Por si no se ha comprendido bien conviene repetir que los Demonios de Chang Shambalá quedaron en posesión de un signo que representa todo el aspecto Tifereth del Demiurgo, permitiendo acceder a él y compartir su Poder. Naturalmente que el signo Tifereth es la clave de Maya, la Ilusión de lo Real, y por lo tanto: la más terrible herramienta de la hechicería. Quien observe el signo Tifereth, el cual es bastante complejo, “desde el mundo”, es decir, encarnado kármicamente, corre el riesgo de abismarse inmediatamente perdiendo todo punto de referencia y por consiguiente la razón. Por tal motivo la Sabiduría Hiperbórea recomienda aplicar la ley del cerco al signo Tifereth para poder observarlo sin peligro. No está de más señalar que en toda ofensiva hiperbórea contra los Demonios de Chang Shambalá tarde o temprano se produce una confrontación con el signo Tifereth dado que se confía en su nefasta influencia para vencer a los hombres despiertos.[9]

           Luego que los Dioses Traidores recibieron el signo Tifereth y construyeron Chang Shambalá ya no fue posible para los Dioses Leales permanecer sobre la superficie terrestre. Pero tampoco deseaban abandonar el Sistema Solar dejando tras de sí a miles de millones de Espíritus cautivos. Y entonces planificaron la Estrategia Odal. Pero antes ¿qué cuadro presentaba un Espíritu cautivo?: básicamente la pérdida del Origen y la inconsciencia consiguiente, es decir, la pérdida del tiempo propio. El encadenamiento a la materia parte fundamentalmente del encadenamiento al “inmanente fluir de la Conciencia del Demiurgo”, o sea de la sincronización al Tiempo del Mundo. Los Espíritus cautivos, ligados al Tiempo, iban a tardar millones de años en recuperar su conciencia, si es que algún día lo lograban. En esas circunstancias los Dioses, en una maravillosa exhibición de valor e intrepidez, dan comienzo a la Estrategia Odal.[10]

           El primer problema que debían afrontar era mantenerse “independientes” del Tiempo, pero no “fuera de él”, ya que tendrían que seguir de cerca las desventuras de los Espíritus cautivos para ayudarlos a evitar la confusión estratégica y, eventualmente, rescatarlos. Por otra parte la independencia del Tiempo era necesaria para que los Dioses pudieran conservar su propio tiempo, su conciencia del Origen, pues de otro modo correrían el riesgo de caer también en el Gran Engaño. Pero, en tanto se sucedieran los eones, los Dioses deberían disponer de un sitio agradable, apto para ser ocupado y defendido por una guarnición de terribles guerreros estelares. Estos eran los problemas principales; había otros, pero los pasaré por alto en homenaje a la brevedad.

           El procedimiento a seguir fue el siguiente. Los Dioses Leales buscaron un sitio de la Tierra conveniente para sus propósitos. Como tal sitio iba a desaparecer, luego de la Oposición Estratégica, no lo escogieron dentro de un continente pues ello habría ocasionado quizá un cataclismo, que re-trasaría aún más el destino de los Espíritus cautivos. En cambio buscaron entre las islas y eligieron una de ellas, situada en lo que hoy sería el extremo septentrión, pero que en aquellos días era una zona tropical, procediendo enseguida a cercarla. Siendo una isla enorme el trabajo a realizar, para construir una ciclópea muralla de piedra en todo su perímetro, parecería hoy una tarea imposible. Pero la Sabiduría Hiperbórea que disponían los Dioses les dio las soluciones para acabar rápidamente con tal trabajo y en poco tiempo un colosal muro transformaba a la paradisíaca isla en inexpugnable fortaleza. No es posible describir la arquitectura extraterrestre de los muros pues me perdería en explicaciones y no adelantaría mucho; sólo diré que, en algunos tramos la construcción era semejante a la fortaleza preincaica de Sacsahuamán cerca de Cuzco, en Perú, pero tal semejanza, debo decirlo también, era muy aproximada, ya que Sacsahuamán es aún demasiado humana.

           En la muralla practicaron una sola abertura, cosa que sorprenderá a quienes no conozcan los principios estratégicos de la Sabiduría Hiperbórea. Y fuera de esta abertura, que ya he nombrado con una denominación moderna: porta infernalis, se colocó la Vruna de Oricalco. Llegó el momento pues de volver sobre el Mayor Misterio.

           El Gran Jefe, Kristos Lúcifer, audazmente instalado en un lugar impensable, atrás de Venus, como Sol Negro o expresión del Origen, decidió responder a la vil conspiración de los Dioses Traidores con un acto de guerra. Para cumplir con Su Voluntad fue que los Dioses Liberadores ocuparon la isla y la amurallaron iniciando la Estrategia Odal. Pero la Estrategia Odal tenía por objeto “despertar” y “orientar” a los hombres, individual o racialmente, ya lo hemos dicho; entonces: ¿en qué consistía el “acto de guerra” con que respondía Kristos Lúcifer a la Traición de los Dioses de Chang Shambalá? Concretamente: el golpe de guerra estaba dado por el Gral.

           La Gema hiperbórea, quitada de la Frente del Gallardo Señor y asentada en el Mundo del Demiurgo, impediría a los Demonios negar el Origen Divino del Espíritu, ya que su inempañable brillo despediría en todo momento los reflejos de la Patria Primordial. El Gral, al Divinizar los linajes hiperbóreos, constituía el desafío mayor pues amenazaba con enviar al fracaso los planes infernales. El conflicto sería, desde entonces, eternamente planteado por todo aquel que lograse despertar, cualquiera fuese el Infierno en que se encontrase, ya que el Gral sería asentado en el plano físico, es decir, en la más baja de las regiones infernales, y su brillo sería visto desde todos los rincones del Mundo, incluido el plano astral y todos aquellos “purgatorios” que los Demonios preparan allí para engañar a los Espíritus; aún en aquellos planos tan sutiles de las mónadas emanadas por el Demiurgo, donde también hay Espíritus Hiperbóreos completamente idiotizados, a quienes se ha hecho creer que “deben permanecer allí mientras sus ‘otros cuerpos’, más densos, evolucionan”. Por último el Gral era, si se me permite la metáfora, un guante arrojado a la cara de los Demonios, para un desafío al cual estos, por su cobardía, no serían capaces de responder.

           Pero no era tan sencillo lograr que el Gral, una vez ingresado en el plano físico permaneciese simplemente ubicado en un lugar, por ejemplo en un altar. Por su carácter atemporal, como reflejo del Origen, el Gral cual verdadero diluyente universal lo atravesaría todo y se perdería de vista... especialmente si para quien le mirase transcurriese el Tiempo del Mundo. El Gral no puede ser asentado sobre ninguna substancia que fluya a impulso del Aliento del Logos, es decir, que fluya temporalmente, pues se perdería en el pasado, ya que su esencia está siempre en el Origen. ¿Qué hacer? Hay que “preparar” un asiento material de manera tal que soporte al Gral aunque éste permanezca en el pasado y aunque el Tiempo del Mundo transcurra efectivamente para dicho asiento. ¿Puede construirse algo así? Solamente si entre la substancia del asiento y el Gral se intercala un signo que neutralice la temporalidad. Esto significa que el signo debe representar el movimiento inverso al empleado por el Demiurgo para construir el Sistema Solar. Un signo así, que es el colmo de los símbolos heréticos, fue empleado por los Dioses para construir el asiento del Gral, al cual he llamado Vruna de Oricalco.

           Atención a esto porque lo diré una sola vez: de la Vruna de Oricalco, que es un signo muy complejo y de tremendo poder mágico, se deriva previa mutilación y deformación, la Runa Swástika, de la cual se han escrito tantos disparates.

           Para construir el asiento del Gral se optó por una piedra cristalina de color azul violeta, semejante a un ágata. En su parte superior, en una zona ligeramente cóncava, se engastó una Vruna de Oricalco hábilmente cincelada por los Dioses Leales. Y una vez concluido el asiento se lo depositó fuera de las murallas de la isla, en dirección a la porta infernalis, pero a muchas millas de allí, en una región continental.

           Será difícil que alguien pueda imaginar el maravilloso espectáculo del Gral descendiendo en los siete infiernos. Tal vez si se piensa en un Rayo Verde, de brillo cegador e influencia gnóstica sobre el vidente, ante quien los Demonios giran sus fieros rostros helados de espanto; un Rayo que, cual hoja segadora de invencible Espada, va rasgando los cuatrocientos mil mundos del Engaño buscando el Corazón del Enemigo; una Verde Serpiente Voladora que porta entre sus dientes el Fruto de la Verdad, hasta entonces negada y ocultada; si se piensa en el Rayo, en la Espada, en el Fruto, en la Serpiente, tal vez así sea posible intuir lo que ocurrió en aquel momento crucial cuando la Verdad fue puesta al alcance de los Espíritus cautivos. Sí porque desde que el Gral se asentó sobre la Vruna de Oricalco el Arbol de la Ciencia quedó plantado al alcance de aquellos que, completamente confusos, vivían en el Infierno creyendo habitar un Paraíso. ¡De ahora en adelante podrían comer su fruto y sus ojos serían abiertos!

           ¡Aleluya por Kristos Lúcifer, la Serpiente del Paraíso! ¡Aleluya por aquellos que comieron del Fruto prohibido: los hombres despiertos y trasmutados![11]

           ¿Cuál fue el siguiente paso de los Dioses? Previamente a la caída del Gral, pero cuando este fenómeno ya estaba ocurriendo en otros planos, aplicaron la ley del cerco a las murallas de la isla aislando el área interior de la exterior. Para comprender el efecto que tal acción estratégica produjo hay que tener presente que ésa era la primera vez que se liberaba una plaza en el Sistema Solar. Cuando un anillo de fuego pareció brotar de las imponentes murallas y ya no se vio más hacia el interior de la isla, envuelta en una extraña nube vibratoria y flamígera, el Demiurgo comenzó a sentir amputada su substancia. La Estrategia de los Dioses apuntaba a ganarle, no solamente el área plana de la isla sino también su relieve, sus montes y valles, sus lagos y bosques, sus vegetales y animales; la isla, país vasto, era también una gigantesca Arca de Noé que debería recibir durante milenios a los hombres que lograsen despertar y huir de las cadenas materiales y también a aquellos que se hubiesen trasmutado luchando a muerte en las batallas.

           Todo un país sustraído al control inmanente del Demiurgo era una experiencia nueva, pero, como quiera que esto hubiese sido posible, lo cierto es que la isla continuaba allí: oculta por una barrera de fuego pero en el mismo lugar. Es por eso que la reacción del Demiurgo hizo temblar la Tierra, buscando afectar de algún modo aquel fenómeno incomprensible y recuperar el dominio de la “plaza”. Terribles maremotos agitaron los mares adyacentes y vientos nunca vistos soplaron inútilmente contra las titánicas murallas; el cielo se oscureció por las nubes de ceniza de volcanes súbitamente despiertos y el fondo del océano amenazaba con partirse e intentar tragar a la isla “liberada”.

           El mundo parecía haber enloquecido, mostrando el espectáculo terrorífico de todas las fuerzas de la naturaleza “descontroladas”, cuando, “como si fuese el colmo de las abominaciones, el Gral descendió sobre la Tierra”.

           ¿Qué podría agregar para dar una idea de lo que sucedió allí? Ya dije que es muy difícil describir, y hasta mencionar, un suceso que generó una irritación perpetua en los Demonios. Tal vez este comentario le diga algo, Dr., si recuerda las explicaciones cabalísticas de Bera y Birsa: “al caer el Gral sobre la Tierra, más allá de los trescientos setenta veces diez mil Mundos, el Gran Rostro del Anciano lanzó un aullido de horror que aún se oye reverberar en los confines del Cosmos”.

           No bien el Gral se hubo asentado sobre la Runa de Oricalco los Dioses Leales practicaron la Oposición Estratégica logrando, ahora sí, que la isla amurallada se tornase invisible, desapareciendo para siempre de la superficie terrestre. De allí en adelante los hombres dormidos hablarían del Valhala, la morada de los Dioses, y también de Hiperbórea, la “isla tragada por el mar”, pues el Mito original, trasmitido carismáticamente por los Dioses ha sufrido distintas caídas en el exoterismo debido a la impureza de sangre de los hombres dormidos.

 



[1] R. Mendieta: Cómo explicar la aparente paradoja de que el Gral se describe a un tiempo como una Gema y como un Fruto? Sin dejar de tener presente la aclaración de que el Gral no es un objeto de este mundo, puesto que se sugiere más arriba que fue traído por los Hiperbóreos, es decir, los originarios de Hiperbórea (el “centro original que no pertenece al universo material”), y recordando que se califica a este fruto en términos que lo distinguen sin lugar a dudas de cualquier fruto comun y corriente de los que se emplean para la alimentación del cuerpo físico (puesto que es “un alimento que nutre con la gnosis primordial, es decir, con el conocimiento sobre la Verdad de los orígenes”), podemos especular que se trata de una especie de estructura cristalina que opera como fuente infinita de almacenaje de información codificada en forma de haces de luz, cuya frecuecia de vibración puede activar (por efecto de resonancia y posiblemente de proximidad física también) los depósitos de información codificada dentro de la estructura genética del ser humano.

[2] R. Mendieta: Ver referencias dentro del material Casiopeo a la corrupción de los linajes sanguíneos (Polluting of the Bloodlines).

[3] R. Mendieta: Varios aspectos de esta interpretación de la leyenda Griálica resultan sumamente interesantes: 1-El énfasis en que el Gral no es un objeto que pertenezca al Universo material, con lo que se sugiere además que la corrupción más importante de todo el material griálico por influencia del Cristianismo es justamente esa identificación del mismo con cualquier objeto material, y concretamente con el cáliz de la Última Cena. 2-La definición del Tiempo Lineal como la Consciencia fluyente del Demiurgo, con lo que podemos decir que se amplía la definición de la Matriz de Control y se implica que los habitantes de las Valplads deberemos ver como nuestras vidas transcurren dentro de los límites de la consciencia de un Demiurgo, y solo podremos salir de la matriz cuando rompamos los límites de esta consciencia y tengamos acceso a una consciencia “paralela” o “superior”. 3- La necesidad de ingresar en una plaza fortificada por la ley del cerco (un sitio “arrebatado” a la dominación de las Potencias de la Materia) en estado de completa desnudez “ontológica” (rechazo de las premisas culturales y mentales que sellan nuestra dependencia de la Matriz de Control, y “desincronización” de la consciencia individual con relación al tiempo lineal o tiempo “del mundo”), para poder encontral el Gral.

[4] R. Mendieta: Referencia a los Ciclos Temporales o “Time Loops”

[5] R. Mendieta: El mundo material es un reflejo o “sombra” del mundo espiritual. Referirse a la alegoría platónica de las sombras en la caverna.

[6] R. Referencia a las letras del alfabeto hebreo, o principias cabalísticos que utilizara el Deiurgo para la creación de todas las formas existentes. En el Sepher Yetzirah (El Libro de la Creación), leemos: “The twenty two basic letters having been designed, appointed, and established by God, He combined, weighed, and exchanged them (each with the others), and formed by them all beings which are in existence, and all which will be formed in time to come” (citado por Manly Hall en “Secret Teachings of All Ages, p.114).

[7] R. Mendieta: Hay una interpretación diferente de la Marca de Caín por parte de los C’s: son todos los seres humanos los que presentan la Marca de Caín, que se identifica con la introducción de la emoción del Celo (Jealousy) porparte de los Reptilianos (cuando estos asumieron el control del planeta) por medio de la cancelación de los primeros diez factores del ADN mediante el uso de ondas de luz.

[8] R. Mendieta: Más adelante se verá como la “fenestra infernalis” es una abertura en la muralla estratégica que comunica al Valhalla/Agartha (la plaza liberada que sirve de bastión principal a los Dioses Liberadores) con el Reino del Demiurgo, con la finalidad de no perder contacto con los espíritus cautivos a los que se intenta liberar. El Gral se ubica FUERA de la muralla estratégica, es decir, dentro del Reino del Demiurgo, justamente para que su influencia pueda llagar a los espíritus cautivos que tienen posibilidades de despertar.

[9] R. Mendieta: ¿Podría esto decirse de otra manera, indicando que el hombre resuelto a despertar a la ilusión de Maya, inevitablemente llegará a confrontarse con el mecanismo mismo de la Matriz y el secreto de cómo esta genera una realidad falsificada?

[10] R. Mendieta: a la luz del material Casiopeo, habrá que concluir que esta resolución de los Dioses Liberadores dio inicio a la sempiterna Batalla Cósmica a la que se refieren los C’s.

[11] R. Mendieta: Como indica Bramley en The Gods of Eden, el dios mesopotámico Ea, que se opusiera al plan de esclavización de los Dioses, estaba simbolizado por la serpiente. “when we look to discover who founded the Brotherhood (od the Snake), Mesopotamian texts point right back to that rebellious “god”, prince Ea. (…) We therefore find Ea designated as the reputed culprit who tried to teach early man (Adam) the way to Spiritual Freedom” (p. 54)